04/03/2026
Hace un tiempo, un año mas o menos, escribí que decir “soy ilustradora” era una forma de convencerme a mí misma.
Hoy releo eso y sonrío. Ya no necesito convencerme; esa mochila que antes sentía pesada hoy se siente mucho más liviana.
Sigo aprendiendo, obvio. Sigo practicando todos los días y sí, a veces todavía cuesta, pero el ruido cambió de frecuencia: ya no es el silencio de la parálisis o el miedo de no saber hacia dónde ir, sino el entusiasmo de querer hacerlo todo.
Este año se siente como una expansión total.
Descubrí que para crear de verdad, a veces hay que soltar un poco la pantalla y estar presente con otrxs.
Me apabulla un poco la cantidad de cosas que quiero probar, pero es un caos lindo. Si tuviera que elegir una puerta para abrir de par en par, es la de ilustrar historias infantiles; ese mundo donde la imaginación no tiene techo y donde hoy siento que tengo mucho para explorar.
El viaje recién empieza. ¿Sólo yo flasheo con todo lo que trae el 2026?
Ilustredda